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¿Qué es la casualidad?

Historia de la Filosofía VIII

Los grandes sistemas más antiguos, parte cero

El mismo hacer en sí no parece tener volúmen alguno de experiencia. Parece un punto sin extensión, como la punta de una aguja. Esta punta parece ser lo que propriamente hace algo. Y lo que sucede en el campo fenoménico es tan solo una consecuencia de dicha hechura. "Yo hago" parece tener un cierto sentido que es independiente de toda experiencia.

Publicado: 2019-08-21

§28. La matriz ecléctica del V s. a.C. lleva inevitablemente a una disimulada decadencia del concepto de arkhé, que podía prosperar como abstracta doctrina en un círculo de tertulias, incluso uno itinerante, pero pasaba mil dificultades al colocarse en el medio de la vida pública. En el mundo griego de ese entonces, la política más que nunca era relevante, lo público terminaba inmiscuyéndose en lo privado: de hecho, se dice que a DK 29 lo capturaron y torturaron cobardemente por orden de Nearco, el tirano de Elea; se dice que a DK 59 lo desterraron (aunque no se sabe a ciencia cierta que fue lo que sucedió) por voluntad de la dirigencia política de Atenas. No hay que olvidar que se trata de un siglo de fierro y fuego para el Mediterráneo de habla griega, con no una (490 a.C.) ni dos (480-479 a.C.) Guerras Médicas y un tenso y alargado conflicto (433-404 a.C.) entre las dos póleis más influyentes del que en ese entonces era todo el mundo, es decir, Atenas y Esparta; precisamente de este siglo son, primero, las nueve Historias de Heródoto y luego la Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides; el mismo DK 30 participó en la Guerra de Samos (440-439 a.C.), mientras que la muerte de DK 80 (de quien se hablará más adelante) está vinculada tradicionalmente a la gran expedición ateniense a Sicilia (415-413 a.C.). En párrafos anteriores se ha hablado hasta con sorna de una "crisis" del pensamiento griego: los hechos geopolíticos de la región permiten tomarse más en serio lo crítico de la situación. A la tan celebrada victoria militar de los griegos sobre los persas aqueménidas se siguen, sin interrupción y a pesar de todo, fastidiosas injerencias de éstos últimos en la lucha por la hegemonía que ahora se daba entre espartanos y atenienses: Esparta no puede mantener la hegemonía marítima y Atenas como era bajo Perícles se acabó. Claro que si hablamos de los años que pasan, habrá un ajuste de cuentas, ya que los conflictos siempre traen asimetrías que deben ser colmadas tarde o temprano. El mundo de los hombres vivirá con zozobra esta antigua guerra fría hasta que llega la paz por imposición de Artajerjes II, pero eso es historia del próximo siglo (del cual se hablará más adelante). En este conflicto generalizado, los filósofos para bien o para mal están ligados al destino de Atenas, por quien naturalmente simpatizan, con la excepción de uno, más joven y con un modo hasta entonces inaudito de concebir la cuestión del arkhé. De él se hablará a continuación.

§29. El atomismo, uno de los grandes sistemas más antiguos, está históricamente asociado a DK 67 y DK 68, Leucipo y Demócrito de Abdera; afirmar la existencia histórica del primero, para el cual no subsisten propiamente fragmentos B, es menos simple que negarla, por tanto lo más apropiado al hablar de atomismo antiguo es mencionarlos a ambos y luego trabajar sobre los fragmentos de Demócrito, más abundantes y hoy disponibles en compendios críticos más completos (como el de S.Y. Lurié). De todas maneras, hay que tener presente que la historia de la filosofía es en buena parte una historia hecha de personajes conceptuales, sobre éstos se juega toda la potencia teórica de la disciplina. Por ello, es sano admitir desde el principio que la expresión "atomismo antiguo" es engañosa, respondiendo como responde a un criterio anacrónico. El concepto moderno de átomo tiene una historia y un significado precisos, que son aquellos del programa escolar y de la carrera para quien escoja dedicarse a las mal llamadas "ciencias naturales"; la tentación pues de concebir su validez como si fuera retroactiva crea todos los malentendidos del caso. Para que quede claro desde el principio y con la esperanza de ahuyentar al lector desprevenido, lo diremos de inmediato: el atomismo antiguo no es una teoría físico-ontológica, es más una doctrina lógico-matemática; lo que equivale a afirmar que el átomos de Leucipo y Demócrito es un resultado especulativo y no experimental. El interlocutor de Demócrito en particular es Zenón y su sendero fue trazado por los mereólogos, mientras que el contexto filosófico general no es una discusión de fisiológos sino que de polímatas, específicamente el desarrollo del saber matemático de los antiguos griegos. Aquí conviene abrir una breve digresión sobre la cuestión de la matemática, porque aquí precisamente es donde podemos descubrirnos hijos a mucha honra de la "cultura" europea decimonónica; el siglo antepasado, por motivos a los que sería preferible llegar a tratar cuando toque en este orden de exposición, es la cuna de muchísimos dualismos que proliferan en el lenguaje moderno: "naturaleza" y "cultura", "ciencias naturales" y "ciencias histórico-sociales", "logicismo" y "psicologismo", el mismo "moderno" y "primitivo" (que se suele transformar en el dualismo "nosotros" y "ellos"). 

§30. Lo que se suele llamar posmodernidad filosófica no es más que la elaboración de dichas analogías: si se dan por buenos los dualismos, entonces los seres a los que se refiere la elaboración son híbridos, mezclas, mestizajes entre los términos del dualismo. Pero ésto repudia la simetría especial de los dualismos decimonónicos, que dice "algo es natural o cultural y tertium non datur", o también dice "algo es objeto de estudio de las ciencias naturales o es objeto de estudio de las ciencias histórico-sociales y tertium non datur", o también "algo tiene una explicación lógica o tiene una explicación psicológica y tertium non datur", o por último "nosotros nos tenemos nada que ver con ellos". Como ejemplo basta Empédocles: en DK, sus fragmentos B se dividen bajo dos títulos, Perí phuseos y Katharmói ("De la phúsis" y "Purificaciones", respectivamente) y así se mantuvo la cosa hasta que el descubrimiento de los papiros de Estrasburgo motivan al profesor Brad Inwood a hacer una segunda edición revisada del Poem of Empedocles (2001, primera edición 1991) y declararse aún más convencido que hace diez años de que se trate de un texto único y no de dos trabajos separados. Sin ir muy lejos en la disgresión, lo que pasa es que Diels era un hombre del siglo XIX y era "evidente" que una cosa era escribir sobre la naturaleza y otra cosa sobre el comportamiento condicionado (por un credo personal o por reglas de sociabilidad privada o pública), lo cual tiene su relevancia en el trabajo, sobre todo si hablamos del compilador de las Sagradas Escrituras de los filósofos. Cuando menos lo esperamos sus decisiones en lo laboral sobreviven un siglo. Pero afortunadamente nosotros estamos a tiempo en el relato de la historia de la filosofía para recordar que hay que tener mucho cuidado para pensar según nuestros dualismos en aquello que los antiguos griegos llamaban "saber". La cuestión no es para nada superficial, como ya ha señalado Franca D'Agostini ocupándose del tema de la posmodernidad: crucial en dicha cuestión es la relación que describe el conocimiento de aspectos reales de la realidad natural. ¿Cuál es la relación entre lógica y ontología, entre el discurso y lo que es? La respuesta de hoy no puede ser usada como criterio de evaluación de lo que se respondió hace dos mil cuatrocientos años y pico en un debate filosófico que se llevó a cabo en una lengua que ahora está muerta. El camino de la Revolución Científica (1543-1687) a nuestras conocimientos científicos de la realidad no es el camino del pensamiento impuro a la filosofía del V s. a.C., no estamos ante un proceso de secularización. El casi-reflejo de atribuirle a un híbrido (en este caso a Empédocles) una distinción que no le corresponde (entre lo que sabe la ciencia y lo que sabe la religión) por tanto debe ser sopesado y luego removido; sin distinguir a las cosas de la religión de las cosas de la ciencia, el pensamiento del siciliano es un pensamiento del proceso y de lo híbrido, elaborado alrededor de un principio analógico (metafórico, más específicamente) de identidad. Prácticamente, la misma operación que el lector necesita poner en marcha al tratar de hacerse una idea de qué cosa un átomos para Leucipo y Demócrito. Un primer paso podría ser quitarle a Demócrito la etiqueta de "último de los naturalistas" por un simple motivo cronológico y comenzar a reconocer su lugar como constructor de uno de los tres grandes sistemas filosófico de la antigüedad.

§31. Para Zenón, la identidad de algo puede darse sólo en sentido lógico: "entre la tortuga y Aquiles hay infinitas mitades de recorrido necesario" y "entre el arco y el objetivo la flecha no se ha movido" se cumplen como axiomas, y que parezca y se diga lo contrario es un problema de la dóxa y no del lógos. Las opiniones son muchas pero la verdad es una, y "ser todo" resulta más verdadero que "ser parte", más o menos en la misma medida en que el significado de un nombre es menos verdadero que el sentido de la proposición: "la mitad del recorrido" o "aquí donde la flecha no se mueve" son dichos que parecen referirse a algo efectivo pero la verdad es que todo aquello a lo que uno se puede referir está contenida en los axiomas; todas las "mitades" y todos los "aquí" son idénticos lógicamente. Una alternativa a este estado de cosas puede ser pragmática: hay que aceptar que "mitad" y "aquí" son verdaderos en términos relativos, entonces, si todas las "mitades" y todos los "aquí" son idénticos y lo idéntico es verdadero, entonces la verdad es equivalente a la conciencia de la situación individual, por ende, todas las "mitades" y todos los "aquí" dicen la verdad. Sólo hay dóxa y lo aparente es la unidad del lógos: ésta es por ejemplo la posición de DK 80, Protágoras de Abdera; de esta posición a la del escepticismo absoluto del más joven DK 82, Gorgias de Lentini, la distancia es corta. La diferencia con los mereólogos es muy sutil: en vez de distinguir entre un plano de lo que parece consistente (como el movimiento) y un plano de lo que es completamente (como el axioma de no-movimiento), los llamados sofistas se conforman con la consistencia de lo que parece: no hay lógos, solo légein; hay "facultad asociativa", no hay "cosas por asociar". Por ejemplo, no hay que "sentarse", hay que "ponerse cómodos" o "dejar de estar parados": para los sofistas es perfectamente sensato pensar en una lógica sin ontología y ganarse la vida ejercitando a los otros en materia de solipsismo discursivo, es decir, enseñar cómo axiomatizar fenomenismo o psicologismo, que todo es o fenómeno o tensión psíquica. que todo es "todo lo que me aparece" o "todo lo que me parece". Lo que venden los sofistas en ese entonces es una techné que hoy podríamos comparar muy vagamente con el coaching o la mindfulness, estando seguros de captar dos aspectos importantes de los sofistas: el contrato de servicio y la propuesta escéptica. Para el primer aspecto, se debe considerar que el mundo griego, en su intento por contener al mínimo posible el intervencionismo aqueménida, se sofisticó notablemente en lo que se refiere a organización institucional del territorio y su gestión; las simaquías y la profesionalización del comercio terminaron por transformar a las póleis en puntos de agregación y disgregación aceleradas de téchnai y obligaron en mayor o menor medida a todos aquellos que nutrían intereses filosóficos (naturalistas o semánticos) a buscarse un oficio en la multitud de organigramas que florecían en cada pólis. Para el segundo aspecto, también es notable que la intuición cósmica desaparezca y se produzca un repliegue a lo individual, es decir, en fin "yo sé todo lo que me aparece" o "parece", lo cual es inquietante dado que lo individual es precisamente lo que está al centro de las jugarretas de Zenón.


Escrito por

Paulo F. Lévano

Filósofo interesado en la historia de la ciencia y la tecnología, convencido de la inexistencia de problemas filosóficos genuinos.


Publicado en

Anónimo Jaranero

Matrimonios y divorcios entre la palabra y el sentido. El lector ideal de esta mula tiene un curso de historia de la filosofía por dictar.